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Reading the feed…

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Un collar largo, con cuentas de cristal que brillan, en verde, lila, rosa, malva… Que parece comprado. Y que has hecho tú, con ganchillo e hilo dorado. Un ganchillo pequeño — del número dos o tres —, hilo metálico o hilo fino dorado o plateado, y cuentas de cristal facetado con agujero — las encontras en tiendas de bisutería o en Amazon. Elige dos o tres colores que combinen… y prepárate para no poder parar. Antes de empezar a tejer, hay que pasar todas las cuentas al hilo. Sí, todas. En el orden de colores que quieras que salgan. Esto es lo más meditativo del proceso… y también lo más bonito.
El slime al agua no lleva pegamento. Y la textura que consigues… no se parece a ninguna otra. Hoy te doy la receta completa. Anota: agua templada — eso es clave, que no esté fría —, unas gotitas de colorante o pintura acrílica del color que quieras, una cucharadita de goma guar — la encuentras en herbolarios o en Amazon — y el activador: una pizca de bicarbonato y un chorrito de líquido de lentillas. Cinco ingredientes. Eso es todo. En un bol, mezclas el agua templada con el colorante. Añades la goma guar y remueves bien, sin prisa, hasta que no queden grumos y notes que el agua empieza a espe
¿Sabes esos spinners que dan vueltas y vueltas? Los puedes hacer en casa. Con papel, cartón y un trozo de cuerda. Un plato de cartón o un círculo de cartulina gruesa como base, dos círculos de papel del mismo tamaño para decorar cada cara, rotuladores, pintura o pegatinas, y un trozo de cuerda o hilo resistente de unos setenta centímetros. Nada más. Primero lo mejor: decorar cada cara del círculo de papel. Una cara con estrellas de colores, la otra con espirales… o sectores de colores como un arcoíris… o lo que a ella le apetezca. Cuando las dos caras están listas, se pegan sobre el cartón bas
Empieza siendo un polvo. Se mezcla con agua, se añade color… y cuando seca… parece cerámica. Eso es la resina acrílica. Y es el material del taller más sorprendente que tenemos. Cada niña trabaja con dos moldes. El primero es una bandeja. Antes de rellenarla, la decoran por dentro: pinturas de colores y cada una crea su propio diseño en el interior del molde. Flores, líneas, manchas de color… completamente libre. Después vierten la resina sobre esa decoración… y el diseño queda atrapado dentro. Para siempre. El segundo molde es su inicial. La letra de su nombre, en resina. La eligen del color
‘¿Y yo qué hago durante el taller?’ Me lo preguntan siempre. Y mi respuesta siempre es la misma: aprovecha. Cumples Craft está en pleno centro de Barcelona. Eso significa que mientras tu hija crea… tú tienes a dos pasos cafés, tiendas, la Sagrada Familía, o simplemente un trozo de ciudad para pasear sin prisa. Tranquilas. Muchas mamás nos dicen que ese rato — hora y media, dos horas — es el momento más tranquilo que han tenido en semanas. Un café Una llamada pendiente por fin hecha. Un paseo sin destino fijo. Cosas pequeñas que cuando tienes a los peques encima… no existen Y cuando vuelves a b
Unas chanclas con flecos de hilo por toda la tira. Del mismo color que la suela. O de un color que contraste. Solo tres cosas: unas chanclas lisas, hilo o cuerda de macramé del color que quieras, tijeras y pegamento. Sin aguja. Solo nudos. Cortas tiras de hilo de unos veinte centímetros. Doblas cada tira por la mitad, la pasas por debajo de la tira de la chancla… y metes los dos extremos por el lazo que se forma. Aprietas. Y ya tienes tu primer fleco. Repites ese mismo nudo — se llama nudo alondra — una y otra vez, bien juntito, hasta cubrir toda la tira. Cuando la tira esté llena, pon un pequ
Todavía es verano. Pero septiembre está más cerca de lo que parece. Y si tu hija cumple en septiembre u octubre… este episodio es para ti. Septiembre es uno de los meses más demandados del año. Todas las niñas que han cumplido en verano quieren celebrarlo con sus amigas del cole. Y todas lo quieren el mismo fin de semana. Los huecos se llenan con cuatro o seis semanas de antelación. A veces antes. Si esperas a que empiece el cole para ponerte a organizar… es posible que la fecha que querías ya no esté disponible. O que tengas que elegir entre el taller que le gusta a tu hija o la fecha que le
El taller ha empezado. Las niñas llevan diez minutos concentradas, con sus materiales, construyendo algo. Y en ese momento… entra una invitada tarde. Con todo el cariño del mundo. Pero tarde. Lo que ocurre entonces no se ve a primera vista. La monitora tiene que parar lo que está haciendo para atenderla. Las demás niñas levantan la vista, se distraen, pierden el hilo. La que llega tiene que ponerse al día rápido, sin la explicación inicial, sin haber vivido ese primer momento de conexión con el grupo. Y a veces… no llega a enganchar igual. No porque no quiera. Sino porque el ritmo ya era otro.
Imagina entrar en una habitación y ver diez medusas de colores colgando del techo. Moradas, verdes, rojas, amarillas… con las cintas ondeando. Eso lo puedes hacer esta tarde. Con platos de cartón. Los materiales son de los más sencillos que hay: platos de cartón — los que sobran de cualquier fiesta —, pintura acrílica o témpera de colores vivos, cintas de regalo rizadas — las que se enrollan con las tijeras —, ojos móviles, pegamento y un trozo de hilo para colgarlas. Y ya está. Eso es todo. Primero, se pinta el plato del color que quiera cada niño. Un color sólido bien cubierto. Rojo, verde,
Su nombre. La primera letra. O todas. Pintada y decorada por ella misma, lista para colgar en su habitación. Eso es lo que se llevan a casa en este taller. Cada niña recibe su letra de cartón en blanco. Lo primero es elegir el color base y pintarla con témpera. Un color sólido, bien cubierto, que lo llena todo. Rosa, azul, verde, lila… el color que más la representa. Mientras seca, ya están pensando en cómo van a decorarla. Aquí es donde cada una se convierte en diseñadora. Sobre la témpera seca, decoran la letra con abalorios: brillantitos, perlas pequeñas, estrellitas, lacitos, piedras de co