Ayer, Hoy Y Siempre
Drama semanal de quince minutos producido para la comunidad de habla hispana.
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El tío Julio los saluda y les da las gracias por su sintonía. El Señor, en su ilimitada bondad, nos favorece concediendo que ustedes nos escuchen. Es precisamente para ello que transmitimos el programa: para llevarles a ustedes todo el consuelo y la fuerza que trae la fe en él. Por lo tanto, nos sentimos mal si no lo tenemos presente. Como le ocurrió a Lorenzo, un joven totalmente realizado en el trabajo y el hogar, pero espiritualmente alejado de Dios. El corría el riesgo de no poder enfrentar lo que alteraba todo su mundo y que él consideraba una injusticia de Dios.
Mientras haya salud, paz y fe en Cristo, de lo demás se encarga Dios. A propósito de esto, debo aclararles que muchas veces cuando ocurre lo que parece ser una desgracia, muchos piensan que el Señor debiera haberla evitado. Craso error. ¿Y si Dios hubiera evitado que su propio hijo muriera en la cruz para la salvación de todos? A veces la pérdida de un ser querido podría ser considerado como una gran injusticia, como fue el caso de Adelaida, la madre inconsolable. ¿Comprenderá que la muerte no es más que una transición hacia la gloria?
El tío Julio los saluda esperando que se encuentren bien y no sólo en el sentido físico, que es muy importante, sino también en el plano espiritual. El sentirse bien espiritualmente quiere decir albergar sentimientos saludables hacia los demás: amor, compasión. Por otro lado, sentirse mal espiritualmente es cuando se alimentan emociones negativas y perjudiciales como el rencor y los celos, lo cual puede impulsar a algunos a herir a sus semejantes. Es por eso que el tío Julio les trae hoy la historia conmovedora y trágica de Ana.
Hay personas que sufren y nadie sabe por lo que están pasando. Como la historia que traemos hoy, una historia como las muchas que ocurren cada día. Máximo, Bianca y sus hijos eran una familia cristiana muy activa en su iglesia. Pero un amanecer dejó ver la realidad en la que vivían. Entre las labores de un buen cristiano debe estar la de permanecer alerta de lo que le pasa a nuestros amigos y familiares a nuestro alrededor, porque si no, el final podría ser como el de esta familia.
Para tener mente sana en cuerpo sano, los deportes son casi siempre imprescindibles. En la historia de hoy veremos cómo Guillermo, de tan sólo 20 años, se destacaba como boxeador de peso ligero. Pero como su entrenamiento era intenso, había abandonado un poco sus otras actividades, incluso las relacionadas con su iglesia. Pero Dios tiene formas inesperadas de hacer que sus hijos retornen al él y sigan en su camino de amor y vida eterna.
Ricardo había logrado superarse no obstante haber crecido en una de las peores áreas de Nueva York y vivido en medio del crimen, la pobreza y la falta de amor. Al pasar por una de las etapas más difíciles de su vida, Ricardo tuvo que tomar una decisión que lo llevaría a un cambio de carrera.
Aunque a veces se nos dificulta aceptar la voluntad de Dios, siempre es bueno razonarla y meditarla. La inconformidad ante los designios de nuestro Señor Jesucristo puede ser malsana. Sobre todo cuando se es un padre joven y no se quiere acudir a Dios, pues una pena se hace mucho más intensa. Un verdadero cristiano sabe que Dios está por encima de nuestros conceptos del bien y del mal y que debemos aceptar sus bendiciones aunque no las entendamos.
La historia de hoy será leída por el tío Julio. Es la carta de Bruno, un buen amigo que nos cuenta lo que le ocurrió. Luego de ser víctima de un asalto, y por temor a una represalia, el sufría de pesadillas. Pero el pastor Gonzales lo ayudó a comprender que, teniendo a Jesús, todo es posible y que en todo momento contamos con su ayuda. Más aún, nunca se sabe cuándo y cómo Dios puede usarnos para ayudar a una vida cuando menos lo esperamos.
Es con mucho agrado que este tío Julio comparte el día de hoy una historia basada en un hecho real que nos acerca en nuestra fe. En la narración de lo ocurrido a Claudio, un cristiano y buen hombre de familia quien tuvo que hacer un reportaje radial sobre una mujer que tenía visiones, aprenderemos sobre algunas corrientes religiosas y supersticiones y veremos cómo la Biblia nos recuerda que ya tenemos lo que Dios quiere que tengamos y ya sabemos lo que Dios quiere que sepamos.
Es bueno poder compartir una vez más con ustedes una historia que nos hermana y que nos da la oportunidad de conocernos mejor. Y es que a veces uno trata a las personas sin realmente conocerlas del todo, hasta que un día alguien se nos revela como un ser excepcional. Como ocurre en la historia de Elsa y Gerardo.